Estás en:
En el planeta Tierra, las islas poseen una extraordinaria importancia como centros de diversidad vegetal ya que en ellas vive la sexta parte de todas las especies de plantas conocidas. Sin embargo, también son territorios ecológicamente frágiles y sensibles a las alteraciones provocadas por la actividad humana, como lo demuestra el dato de que una tercera parte de todas las especies vegetales amenazadas vivan en regiones insulares.
En particular, Canarias ocupa un lugar preeminente en el contexto mundial, ya que alberga una extraordinaria flora vascular endémica, con más de medio millar de especies que sólo viven en playas, acantilados, barrancos, riscos, montes y cumbres de nuestro Archipiélago.
Algunas de estas especies son auténticos "fósiles vivientes", reliquias de las antiguas floras euroafricanas del Terciario, desaparecidas posteriormente de aquellas áreas continentales a consecuencia de los drásticos cambios climáticos que afectaron a importantes zonas del globo.
Por otra parte, muchas otras especies canarias se han formado por evolución en las propias islas, diferenciándose a partir de ancestros vegetales que originalmente las colonizaron. El aislamiento y la diversidad de condiciones ecológicas que las islas ofrecen favorecieron estos procesos evolutivos, cuyo resultado es una de las floras endémicas más ricas del mundo.
Sin embargo, la presencia del hombre en Canarias y la creciente ocupación del territorio para el desarrollo de sus actividades, ha supuesto una alteración importante de muchos ecosistemas, una disminución sensible de los hábitats naturales y una amenaza más o menos importante para varias especies de la flora autóctona, hasta el punto de que algunas de ellas pueden haber desaparecido o estar en una situación crítica.
Hoy, el cuidado de este valioso y, en parte, amenazado patrimonio natural es para los canarios una importante responsabilidad si queremos preservarlo intacto para el futuro. De acuerdo con la legislación vigente y en sintonía con lo establecido en los convenios y otros instrumentos internacionales sobre conservación de la naturaleza suscritos por el Estado, es también una obligación de las Administraciones Públicas poner todos los medios posibles para garantizar la protección y conservación de la flora silvestre de Canarias.
Existe un axioma en política conservacionista que dice que para conservar hay que conocer. Esto significa, entre otras cosas, que es indispensable tener información fidedigna para poder precisar qué especies y en qué grado están amenazadas, determinar cuáles son los factores de amenaza y establecer las medidas y las actuaciones necesarias. En este sentido, los libros rojos, surgidos como documentos orientadores y como tal herramientas básicas para el desarrollo de las modernas políticas conservacionistas, han sido universalmente aceptados. Por ello, la edición de este Libro Rojo de Especies vegetales Amenazadas de las Islas Canarias, escrito por un amplio elenco de expertos botánicos, contribuye a incrementar de forma considerable el caudal de conocimiento sobre la biodiversidad de las islas y supone una aportación fundamental para la conservación de la vida silvestre del Archipiélago Canario.
El Instituto Nacional para la Conservación de la Naturaleza (ICONA) contribuyó significativamente a la elaboración de este libro, promocionándolo en su primera fase y financiándolo parcialmente.
La coordinación de la presente obra ha sido realizada por el Dr. César Gómez Campo, del Departamento de Biología Vegetal de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de Madrid, que ya dirigiera en su día el Libro Rojo de Especies vegetales Amenazadas de España Peninsular e Islas Baleares. En reconocimiento a su dilatada dedicación a la conservación de la flora española le fue concedido el Premio Nacional de Medio Ambiente en 1994.
Es para mi un honor presentar este libro, convencida de su utilidad para consolidar las bases de una rigurosa política de conservación de la flora canaria y con la esperanza de que, de esta manera, podamos legar a las generaciones futuras el "Jardín de las Hespérides" de nuestros antepasados.
© Gobierno de Canarias