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A mediados del mes de mayo del presente año comenzaron a aparecer los primeros ejemplares
muertos de foca monje (Monachus monachus). Desde ese momento se puso en marcha un dispositivo de
emergencia para realizar un seguimiento de este fenómeno e intervenir según se fueran
desencadenando los hechos. El equipo desplazado a la Costa de Las Focas en la península de Cabo
Blanco (Mauritania) estuvo formado por miembros del Programa LIFE para esta especie, integrado
por biólogos de las Universidades de Barcelona y Las Palmas, así como miembros de la Dirección
General de Conservación de la Naturaleza, apoyados por expertos internacionales en investigación
y manejo de distintas especies de focas.
Desde la aparición de los primeros cadáveres se procedió a la realización de las necropsias,
durante las cuales se tomaron distintos tipos de muestra que fueron enviadas a varios
laboratorios para intentar determinar la causa de las muertes. En un principio, las dos
hipótesis planteadas fueron, por un lado la acción de un virus (Morbillivirus), y por otro la
acción de una toxina sintetizada por una especie de alga unicelular (Dinoflagelados) que forma
parte del fitoplacton. Los análisis realizados señalan la presencia de la toxina en muchas
muestras, dicha toxina afecta al sistema nervioso de los animales y es mortal por encima de
cierta concentración. Esto explica el hecho de que se hubiera producido un efecto bioacumulativo
en la cadena trófica afectando sólo a los superpredadores, en este caso la foca y no a los
componentes intermedios de la cadena como los peces. La segunda hipótesis es actualmente la más
plausible, aunque parece que la presencia del virus en algunos individuos de la colonia no está
descartada.
De cualquier forma, las cifras son alarmantes para esta especie. Hasta mediados del mes de
julio, se han contabilizado alrededor de 117 cadáveres. Se calcula que de los aproximadamente
350 individuos que formaban la colonia quedan alrededor de 70 ejemplares, de los cuales el 50%
son adultos.
La foca monje es una especie considerada "en peligro de extinción", se encuentra recogida en
el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas, en el Apéndice II del Convenio de Berna. Es especie
prioritaria para la Unión Europea y está recogida en la Directiva Hábitat, en su Anexo II
(Especies animales y vegetales de interés comunitario que requieren una protección estricta). |
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